Combate en las baterías del Norte y en el Morro
Los regimientos 3.º y 4.º de Línea al haberse apoderado de los fuertes del Este y Ciudadela, no detuvieron su avance para esperar al regimiento Buin 1.º de Línea como se había planificado. Esto se debería a que en las filas del 4.º de Línea se oyó un grito que decía: ¡ Al Morro muchachos !, lo que habría hecho a las tropas olvidar la orden recibida y se precipitaran hacia el morro. El Buin les seguía un poco más atrás, pero no lograría participar en las acciones.
Cuando se inició el asalto a las baterías del Este, Bolognesi
había ordenado que la 8.ª división peruana se dirigiera al Morro. En
cerro Gordo se reagruparon con parte del batallón Artesanos de Tacna y resistieron el ataque chileno, principalmente del 4.º de Línea. Los artilleros de la batería baja del morro dispararon sobre las fuerzas chilenas que estaban en las baterías del Este, bombas y tarros de metralla. Medio batallón del Iquique Nº 33 y otro medio batallón del Tarapacá Nº 23
quedaron también en Cerro Gordo intentando resistir el ataque chileno
mientras el resto subió al Morro. La lucha se hacía imposible porque los
fusiles Chassepot habían quedado inutilizados a consecuencia de la debilidad del percutor y porque la artillería era ineficaz por la corta distancia y el terreno que ocupaban las fuerzas chilenas.
En el morro, el coronel Bolognesi intentó hacer volar las minas, pero
el mecanismo no funcionó. Los artilleros de la batería baja del morro
se retiraron a la cima, haciendo volar uno de sus cañones. Fue en ese
momento de la lucha en el morro que murieron el teniente coronel Ramón Zavala, jefe del batallón Tarapacá Nº 23, y el teniente coronel Benigno Cornejo, segundo jefe de ese batallón, quedando herido en un brazo el teniente coronel Roque Sáenz Peña. Luego murieron, cuando estaban reunidos los oficiales y jefes peruanos, el coronel Bolognesi, comandante general de Arica y el capitán de navío Juan Guillermo More, jefe de las baterías del Morro. El coronel Alfonso Ugarte, comandante general de la 8.ª división peruana, tomó el pabellón peruano y se lanzó sobre el precipicio. Los peruanos lograron hacer volar dos cañones Parrott de las baterías del Morro y en el asta murió el sargento mayor Armando Blondel.
Finalmente, el 4.º de línea tomó a las 7:30 el morro —donde murió su comandante, el teniente coronel Juan José San Martín— y se mandó izar la bandera chilena, por el capitán del 4.º de línea, Ricardo Silva Arriaga, quien además ordenó detener la matanza hacia los soldados peruanos, ya rendidos.
"La plaza fuerte de Arica, último baluarte peruano, con su morro colosal y sus minas de dinamita, sus baterías flotantes y todo el material del ferrocarril cayeron, como Tacna, en nuestro poder, después de una reñidísima refriega en que la guarnición, compuesta de más de dos mil hombres, fué pasada á cuchillo [...] la división del coronel Bolognesi se decidió a sucumbir antes que rendirse".
soldado chileno Alberto del Solar. Diario de campaña. 1886.
Tras el combate, las fuerzas chilenas ocuparon la plaza. En medio del
caos inicial, soldados chilenos dispersos asesinaron a numerosos prisioneros peruanos a las puertas de la iglesia de la ciudad (hospital de campaña durante el combate) y cometieron destrozos y saqueos,
hasta que los comandantes chilenos lograron restablecer el orden. Entre
las víctimas civiles estuvo el comerciante italiano Santiago Carniglia
asesinado en su tienda.Asimismo, más de 300 cadáveres de combatientes peruanos fueron arrojados al mar desde la cima del morro.
"En la noche del combate, la ciudad comenzó a arder por varios puntos, contrayéndose entonces los esfuerzos de los oficiales del Buin, 4to y Bulnes,acompañados de la tropa correspondiente a cortar el incendio que podía hacer estallar las minas ".Boletín de la Guerra del Pacífico № 37. Diario "El Ferrocarril". Arica 10 de junio de 1880.
Los chilenos tomaron 1200 fusiles y 13 cañones: un Vavasseur de a 250
pdr, dos Parrott de a 100 pdr, siete Voruz de a 68 pdr y un cañón de
bronce de a 12 lb, que no fue utilizado en las acciones bélicas.
El capitán de fragata José Luis Sánchez Lagomarsino al ver izada la bandera chilena en el morro, echó a pique el monitor Manco Cápac cerca de la isla del Alacrán para evitar que cayera en manos chilenas; el buque se terminó de hundir a las 8:00 y su tripulación fue capturada por la escuadra chilena.
La lancha torpedera Alianza rompió el bloqueo y logró escapar al norte. La lancha fue perseguida por los buques chilenos Cochrane y Loa,
hasta que la tripulación de la lancha varó su embarcación y la hizo
volar en cabo Picata por la tarde. Al día siguiente, los tripulantes
fueron capturados cerca de Moquegua.
